miércoles, 13 de octubre de 2010

Lucro con la desgracia ajena

Escrito por Andrés Ramírez


Excelente labor la de los rescatistas y del gobierno de Chile, al sacar del refugio a los 33 mineros que estaban en las profundidades de la mina de San José, en el desierto de Atacama en Chile, pero algo que me parece el colmo de la insensibilidad humana, y más que todo una falta de respeto para con los mineros y sus familiares, es cómo algunos directores cinematógrafos del mundo, piensan hacer una película con esta tragedia que se convirtió en una bendición divina, para lucrarse a costillas del lamentable calvario por el que atravesaron estos seres, y algo igual de peor es cómo algunos escritores literarios ven provechosa la idea de sacar un libro al respecto, con tal de abultar sus bolsillos sin consideración con éstos trabajadores que sólo pensaban en sobrevivir y no flaquear en la voluntad al estar sometidos en ese hoyo que los tenía presos, pero igual o aún más vergonzoso, es cómo una empresa de juegos didácticos sacó ya un juego, donde la idea es sacar a cada minero con el debido cuidado, sin que ninguno sufra algún daño, con una pequeña descripción de la vida de cada uno, acaso también en el juego pensarán sacar los trapitos al sol de la doble vida que llevaba el minero Jonny Barrios, definitivamente la especie humana se resume en una única y simple palabra: “AMBICIÓN”…

No es raro que se piense siempre en qué artimañas son más efectivas para sacarle partido a las cosas, y sobre todo si generan rentabilidad, eso sí que llama la atención; por qué será que a todo se le quiere ver un valor económico, se le está viendo el papayaso apropiado a todo para exprimir la oportunidad de que emane de él dinero, es dantesca la manera en que se ve la vida de los demás, aparentemente prima el bienestar de los otros, pero ocultada se encuentra la real intención, que es recopilar la información necesaria para poner en marcha la maquinaria lucrativa.

Muchos son los ejemplos que se pueden resaltar aquí con relación a situaciones de miseria de personas que han vivido en carne propia, el flagelo de la violencia, los desastres naturales y situaciones involuntarias o ajenas a ellas, donde pesa más una exclusiva, una noticia amarillista y sin importar el trauma del momento, que sin dejarse asimilar la desgracia ocurrida, se asedia a la victima para que cuente los hechos conducentes a esa situación dada, ¡que es esto!, se piensa en ganarle a la competencia en la información y ser los únicos poseedores de la información detallada, que a veces se nota cómo en los noticieros a los entrevistados después del suceso siniestro, son acosados por la prensa para que hablen inmediatamente, -según creo yo-, para que sea más creíble la noticia, que falta de consideración y de profesionalismo para cubrir una nota periodística, como quien dice: ¡es ahora o nunca!.

Por consiguiente, el labrar la fama a causa de la desdicha ajena es algo que se está poniendo de moda, y todo por qué, por el dinero, por lo provechoso que es mostrar la cruda realidad, que nos acostumbraron a vislumbrar en épocas arcaicas, para la recaudación de fortuna de los avaros, con el infortunio de los desfavorecidos.

Que triste realidad la que nos toca presenciar cada día en los medios de comunicación, en las librerías y en las pantallas de cine o televisión.